El artista
Siempre tuve un lápiz
en las manos
Siempre tuve un lápiz en mis manos ¡siempre!, al principio fue de carboncillo y los dedos negros, los bodegones muertos y las desmembradas Venus que envejecía el sol en sus láminas de color siena.
Después, de manera ya profesional, me dediqué al dibujo industrial y al diseño por ordenador que otros habían pensado por mí.
Y ya desde hace un tiempo… en mis cuadros trasteo con los acrílicos, mezclando colores, arenas, aceites y diversos productos que se unen y separan.
No saber lo que va a ocurrir hace que cada día sea nuevo, porque el cuadro que va a surgir, si surge, no lo conoces aún, no sabes quién es.
El método
Acrílico, arena, aceite
Materiales que no se llevan bien. Se mezclan, se rechazan, se secan a distinta velocidad y dejan un relieve que ninguna de las dos partes había decidido. La obra matérica de la colección nace de ahí.